«Grabé en log y ahora no hay manera de que quede bien.» Casi nunca es culpa del log: es culpa de grabarlo sin cumplir...
Grabar en log, exponer bien y aplicar LUT: la guía completa del color en vídeo
Hay una frase que se repite en todos los grupos de vídeo: «grabé en log y ahora no hay manera de que quede bien». Casi nunca es culpa del log. Es culpa de haber grabado en log sin cumplir las condiciones que el log exige, o de haber montado el color en el orden equivocado. Las dos cosas se arreglan, y se arreglan entendiendo qué está pasando por debajo.
Esta guía va de eso: qué es de verdad una curva logarítmica, cuándo te conviene y cuándo te perjudica, cómo se expone sin adivinar, qué es una LUT (y por qué hay dos clases muy distintas que la gente confunde a diario) y en qué orden se toca el color en post para que cada paso construya sobre el anterior en vez de pelearse con él. Hay recetas cerradas para quien empieza y números para quien ya vive de esto.
Qué es realmente grabar en log
El sensor de tu cámara mide luz. Mucha luz: entre el negro de una sombra y el brillo de una nube al sol puede haber trece o catorce pasos de diferencia. El archivo que se graba, en cambio, es una lista de números con un techo fijo. La curva de transferencia es la tabla de conversión entre las dos cosas: dice qué número le corresponde a cada cantidad de luz.
Un perfil estándar tipo Rec.709 hace esa conversión pensando en que la imagen se vea bien tal cual, nada más salir de la cámara. Gasta casi todo el rango de números disponible en la zona media, donde están las caras y la mayor parte de la escena, y llega al tope muy pronto. A dos pasos y medio por encima del gris medio ya está en el 100 %: todo lo que hubiera por encima se graba como blanco puro y no existe. No es que esté «quemado y recuperable». Es que no se grabó.
Una curva logarítmica hace el reparto al revés. Aplana la zona media —de ahí el aspecto lavado y desaturado que tanto desconcierta la primera vez— para reservar números arriba y abajo. La imagen sale fea de la tarjeta a propósito, porque no está pensada para verse: está pensada para que tú la coloques después. Ese es el trato completo del log, y conviene decirlo así de claro, porque mucha gente graba en log esperando que la imagen salga mejor, cuando lo que sale es una imagen con más margen.
Fíjate en un detalle del gráfico que sorprende a casi todo el mundo: las dos curvas cruzan el gris medio prácticamente en el mismo sitio, alrededor de 41 IRE. La diferencia no está en la zona media, está en lo que pasa a partir de ahí. La estándar se estrella contra el techo; la logarítmica sigue subiendo despacio y a seis pasos por encima del gris medio todavía va por 87 IRE, con sitio de sobra.
Ese número, 41, no es casual ni es un invento del blog: sale de resolver la fórmula que Sony publica para S-Log3, y coincide con lo que la marca documenta como exposición de referencia. Panasonic sitúa el gris 18 % de V-Log en 42. Cada fabricante publica el suyo y el tuyo está en el manual de tu cámara: búscalo, apúntalo y no lo adivines, porque de ese número cuelga todo lo demás.
¿Deberías grabar en log? Tres requisitos, y son innegociables
El log no es «el modo bueno». Es una herramienta con un precio, y si no puedes pagarlo te deja peor que el perfil estándar. Antes de ponerlo, comprueba estas tres cosas.
1. Diez bits, o no
Este es el requisito duro. Una curva log reparte catorce pasos de luz por el mismo rango de números que la estándar usa para siete u ocho. Si esos números son solo 256 —ocho bits— cada paso de luz se queda con un puñado de valores, y las sombras con casi nada. Cuando en post levantas esa sombra tres paradas, estás repartiendo esos poquísimos valores por medio fotograma, y lo que aparece son escaleras: el famoso banding de los cielos y las paredes lisas.
Con diez bits hay 1.024 niveles, cuatro veces más, y el problema desaparece de la práctica normal. La regla es corta: si tu cámara solo ofrece log en 8 bits, no lo uses. Expón bien un perfil estándar, no lo machaques en post y tendrás mejor imagen que con un log famélico.
2. Submuestreo de croma: 4:2:2 si vas a tocar el color
La otra tijera es el color. En 4:2:0 se guarda una muestra de color por cada cuatro píxeles de luminancia; en 4:2:2, una por cada dos. Para un vídeo que solo vas a equilibrar, 4:2:0 aguanta. Para recortar un croma, repintar un cielo o hacer una máscara de piel, 4:2:2 se nota mucho en los bordes. No es un capricho de laboratorio: los bordes sucios de un croma mal recortado casi siempre son esto.
3. Que vayas a pasar por post
El tercer requisito no es técnico, es de agenda. Un archivo log no está terminado. Si grabas la comunión del domingo y el lunes entregas los archivos tal cual, el log es un error: entregarás un vídeo gris. Si el material va a pasar por una línea de tiempo y alguien va a colocarle el color, el log te devuelve latitud, margen de rescate y coherencia entre planos. Si no, te complica la vida a cambio de nada.
Qué cámaras cumplen los tres requisitos
Casi cualquier cámara de vídeo seria de los últimos años graba log en 10 bits. La tabla recoge modelos que tenemos en catálogo, con su curva logarítmica y el precio de hoy, 10 de septiembre de 2026. No es un ranking: es una lista de puntos de entrada según lo que ya tengas o el sistema al que quieras ir.
| Cámara | Curva log | Precio |
|---|---|---|
| Fujifilm X-S20 | F-Log / F-Log2 | 1.349,00 € |
| Panasonic LUMIX S5II | V-Log | 1.587,12 € |
| Sony FX30 | S-Log3 | 1.739,00 € |
| Canon EOS R6 Mark II | C-Log3 | 1.764,00 € |
| Sony a7 IV | S-Log3 | 1.859,00 € |
| Nikon Z6 III | N-Log | 1.909,00 € |
| Panasonic LUMIX GH7 | V-Log | 2.049,00 € |
| Sony A7S III | S-Log3 | 2.599,00 € |
| Blackmagic Pocket Cinema 6K Pro | Blackmagic Film | 2.958,99 € |
| Sony FX3 | S-Log3 | 4.699,00 € |
Dos apuntes sobre esta tabla. El primero: el salto de precio no compra más latitud, compra otras cosas —refrigeración para grabar una hora seguida, salidas profesionales, filtros ND internos, mejor autofoco—. La Sony FX30 (1.739,00 €) y la FX3 (4.699,00 €) comparten curva y filosofía; lo que las separa es el sensor y el chasis, no lo bien que aguantan una corrección.
El segundo: si ya tienes cámara, lo más rentable no es cambiarla. Es aprender a exponer bien lo que ya grabas, y para eso hacen falta dos cosas mucho más baratas que un cuerpo nuevo: algo con lo que medir y algo con lo que referenciar el color.
El ISO base, el otro número que casi nadie mira
Las curvas log están calculadas para una sensibilidad concreta del sensor, el ISO base. Ahí es donde la cámara entrega todo su rango dinámico. Muchos modelos modernos tienen dos ISO base, uno bajo y otro bastante más alto, porque el sensor conmuta internamente a una ganancia distinta: en el segundo también se obtiene rango completo, y por eso subir hasta él limpia menos de lo que uno teme.
Lo que sí castiga es quedarse a medio camino. Un ISO justo por debajo del segundo punto base suele dar peor imagen que ese segundo punto base, aunque el número sea más bajo, porque estás aplicando ganancia digital sobre el primer modo en vez de cambiar de modo. Consulta cuáles son los dos de tu cámara —vienen en el manual y en las notas técnicas del perfil— y trabaja pegado a ellos. Es gratis y se nota más que muchos accesorios.
Cómo se expone log sin adivinar
Aquí está el 80 % del problema. En un perfil estándar puedes exponer «a ojo» porque lo que ves en la pantalla es lo que hay. En log, lo que ves es una imagen plana que engaña: parece sobreexpuesta cuando está corta y parece correcta cuando le faltan dos pasos. Exponer log mirando la pantalla es tirar una moneda al aire.
El método: gris medio al valor de tu perfil
Es una receta de cuatro pasos y funciona siempre:
- Pon la cámara en su ISO base y fija el balance de blancos en un número concreto (5.600 K en exterior, 3.200 K en tungsteno, o lo que midas). Nunca en automático: el automático deriva a mitad de plano y luego no hay quien case dos tomas.
- Coloca una carta gris en la escena, en la misma luz que el sujeto, ocupando buena parte del encuadre.
- Abre el waveform y ajusta diafragma, ND o ISO base hasta que la carta se lea en el valor que publica tu fabricante: alrededor de 41 % en S-Log3, 42 % en V-Log, el que corresponda en el tuyo.
- Quita la carta y no vuelvas a tocar la exposición mientras no cambie la luz.
A partir de ahí, todo lo que grabes cae donde debe. Y lo mejor: dos tomas hechas así, con horas de diferencia, casan solas en la línea de tiempo.
Falso color: la lectura rápida cuando no hay tiempo
La carta gris es el método de referencia, pero no siempre hay tiempo de sacarla. Para eso está el falso color, que pinta la imagen por niveles de exposición: un color para el recorte, otro para las altas luces, otro para el tono de piel, otro para el negro aplastado. Con dos minutos de práctica lees una escena de un vistazo y sabes si la cara está donde tiene que estar.
La combinación que usa casi todo el mundo que vive de esto es sencilla: falso color para colocar la piel, waveform para vigilar que nada toca el techo. Las cebras sirven, pero dan menos información: te dicen dónde estás quemando y poco más.
Sobre el «sobreexponer el log»
Circula el consejo de exponer el log uno o dos pasos por encima de la referencia para reducir ruido en las sombras, y luego bajarlo en post. Funciona, y en escenas de poco contraste es una buena idea: el ruido vive en las sombras y subir la exposición las saca de ahí. Pero tiene un límite obvio: cada paso que subes es un paso de margen que le quitas a las altas luces. Si en el plano hay una ventana, un cielo o una lámpara, ese margen es justo el que has grabado en log para conservar. La regla honesta: sobreexpón un paso cuando la escena sea plana, no toques la referencia cuando haya altas luces que te importen, y decídelo mirando el waveform, no por costumbre.
Con qué medir: monitores que enseñan lo que la cámara esconde
Muchas cámaras traen waveform y algunas traen falso color, pero en una pantalla de tres pulgadas y a pleno sol la lectura es dudosa. Un monitor de campo resuelve tres cosas a la vez: brillo suficiente para ver algo en exteriores, herramientas de medición completas y la posibilidad de cargar una LUT de visionado para enseñar al cliente una imagen con aspecto normal mientras la tarjeta sigue grabando en log.
- Feelworld S55 V3 de 5,5" (170,17 €), la entrada razonable: 3D LUT y medición por menos de lo que cuesta una batería de marca. Si nunca has trabajado con monitor externo, empieza por aquí.
- Desview R7SII de 7" (251,85 €), cuando quieres pantalla grande para enfocar a ojo y para que el cliente vea algo sin agacharse.
- Feelworld LUT7 Pro de 7" (361,58 €), pensado para rodar a pleno sol, que es donde los monitores baratos se rinden.
- Atomos Shinobi II (459,38 €), el salto a acabado profesional: monitor puro, sin grabación, con el juego completo de herramientas de exposición.
Y si quieres saltarte el códec interno de la cámara, un grabador externo como el Atomos Ninja TX Go (918,07 €) escribe sobre un SSD en un códec pensado para montar, con archivos mucho más pesados pero mucho más dóciles en la línea de tiempo. Necesitarás una unidad compatible como el Angelbird AtomX SSDmini de 1 TB (454,00 €).
LUT: hay dos clases y confundirlas te cuesta el día
Una LUT (look-up table, tabla de consulta) es exactamente lo que dice el nombre: una tabla que dice «este color de entrada se convierte en este otro de salida». Nada más. No es un filtro mágico ni un ajuste inteligente: es una traducción fija que se aplica igual a todos los planos, sepan o no de dónde vienen.
Y aquí está la confusión que se repite a diario: hay LUT técnicas y LUT creativas, y no se usan igual ni en el mismo momento.
LUT técnica (o de conversión)
Convierte tu curva log a un espacio de visionado estándar. Es matemática pura: no hay gusto, hay una respuesta correcta. Su nombre suele decir de dónde a dónde va —de S-Log3 y S-Gamut3.Cine a Rec.709, por ejemplo— y siempre es la del fabricante de tu cámara, no una descargada de cualquier sitio.
En un programa moderno, mejor todavía: en lugar de una LUT técnica, usa la conversión de espacio de color integrada, que hace la misma traducción sin cuantizar a una rejilla y con parámetros que puedes ajustar. Es la opción que recomienda casi todo el que trabaja a diario con esto.
LUT creativa (o de look)
Es un estilo: el virado verde-naranja, la copia de un tipo de negativo, el aspecto de tal película. Es una decisión estética, y su condición para funcionar es dura: espera recibir una imagen ya normalizada y correctamente expuesta. Si le das un log en crudo, o un plano corto de exposición, devuelve cualquier cosa, y la culpa se le echa a la LUT cuando la culpa es del orden.
Y la LUT de visionado, que no toca el archivo
La tercera es la que cargas en el monitor de campo o en la cámara para ver una imagen con aspecto normal mientras grabas log. No afecta al archivo grabado: es un cristal delante de la pantalla. Es lo que salva la conversación con el cliente que mira el monitor y pregunta por qué se ve todo gris.
El orden en el que se toca el color
Con las tres clases claras, el orden se cae por su propio peso. Grabar, transformar, corregir y solo entonces estilizar. Cada paso da por hecho que el anterior está hecho, y saltárselos es la causa número uno de las tardes perdidas delante de las ruedas.
La carta de color: el accesorio que más tiempo ahorra
Si de todo el artículo solo te llevas una cosa, que sea esta. Graba tres segundos de una carta de color al principio de cada montaje de luz. Tres segundos. Luego, en post, tienes una referencia objetiva de cómo era ese blanco y ese gris, y el balance deja de ser una discusión: se resuelve con el cuentagotas en un clic.
Sin carta, casar la piel de una entrevista rodada por la mañana con la de la tarde es media hora de ojo entrenado y una duda que no se va nunca. Con carta son dos minutos y no hay duda. Las dos opciones razonables:
- Calibrite ColorChecker Video (149,55 €), pensada específicamente para vídeo: parches de blanco, gris y negro de referencia además de los colores, que es justo lo que necesita una corrección primaria.
- Calibrite ColorChecker Classic Mini (84,34 €), la versión de bolsillo, para llevarla siempre encima sin pensárselo.
Ciento cincuenta euros contra un cuerpo de dos mil. Es, con diferencia, el mejor euro por minuto ahorrado de todo el equipo de vídeo.
Tarjetas: el log también pesa
Grabar 10 bits 4:2:2 dispara el caudal de datos, y una tarjeta que iba justa en 8 bits empieza a cortar grabaciones. La referencia útil no es la velocidad grande del envoltorio, que es de lectura, sino la clase de vídeo: V30 garantiza 30 MB/s sostenidos de escritura, V60 garantiza 60, V90 garantiza 90. Ese mínimo sostenido es lo que decide si la grabación se corta o no.
- Para 10 bits en la mayoría de modos habituales, una Angelbird AV PRO SD V30 MK2 de 128 GB (81,24 €) cumple sin dramas.
- Para los modos de alto caudal y para las cámaras que piden CFexpress, la Angelbird AV PRO SE CFexpress B v4 MK2 de 256 GB (264,00 €) juega en otra liga de caudal sostenido.
Y una recomendación de flujo que no cuesta dinero: trabaja con archivos intermedios (proxies) para montar y vuelve al material original solo para el color y el render final. Tu ordenador dejará de sufrir y no perderás ni un bit de calidad.
Los seis errores que más vemos
- Grabar log en 8 bits. Ya está explicado: es el error que garantiza banding. Perfil estándar bien expuesto le gana siempre.
- Balance de blancos en automático. Deriva a mitad de toma y convierte el montaje en un rompecabezas. Fija un número.
- Aplicar la LUT creativa nada más importar y corregir por debajo. Trabajas a ciegas: mueves la exposición y la LUT te devuelve algo que no corresponde, porque la estás alimentando con valores que no esperaba.
- Exponer mirando la pantalla. El log engaña por diseño. Waveform o falso color, siempre.
- Usar una LUT técnica que no es la de tu curva. Una LUT de S-Log3 sobre material V-Log da un desastre de color muy difícil de diagnosticar, porque «casi» funciona.
- Subir la saturación para compensar. Cuando el log recién convertido se ve soso, la tentación es tirar de saturación. Lo que suele faltar es contraste bien puesto: arréglalo antes de tocar el color.
Plan de práctica para el próximo fin de semana
Dos horas y sales sabiendo exponer log de verdad:
- Primera media hora. Busca en el manual el ISO base de tu cámara y el valor de referencia de tu curva log. Apúntalos en una nota del móvil. Ya has hecho más que la mayoría.
- Segunda media hora. Escena con ventana al fondo. Graba la misma toma con perfil estándar y con log, las dos bien expuestas sobre la carta. Compara en post cuánta ventana recupera cada una.
- Tercera media hora. La misma escena en log a la referencia, un paso por encima y un paso por debajo. Corrígelas hasta dejarlas iguales y mira dónde aparece el ruido y dónde se pierde la ventana.
- Última media hora. Monta las tres en una línea de tiempo, aplica la conversión de espacio de color, corrige y solo al final pon una LUT creativa encima. Verás la diferencia entre hacerlo en ese orden y hacerlo al revés.
Preguntas frecuentes
¿Grabar en log mejora la calidad de imagen?
No por sí mismo. Lo que da es latitud: margen para colocar el color después sin romper la imagen. Si no vas a pasar por post, un perfil estándar bien expuesto entrega mejor resultado con mucho menos trabajo.
¿Puedo usar cualquier LUT que me descargue?
Las creativas sí, son cuestión de gusto y van al final de la cadena. La técnica, no: tiene que corresponder exactamente a la curva y al espacio de color de tu cámara. Descárgala del fabricante, o mejor todavía, usa la conversión de espacio de color de tu programa en lugar de una LUT.
¿Por qué mi log tiene tanto ruido en las sombras?
Casi siempre por una de tres: estás por debajo de la referencia de exposición, estás en un ISO intermedio en vez de en un ISO base, o estás en 8 bits. Comprueba las tres en ese orden.
¿Merece la pena un grabador externo si mi cámara ya graba 10 bits?
Depende de a qué te dediques. Si montas mucho y tu ordenador sufre con el códec interno, el grabador te da archivos más fáciles y una pantalla grande de regalo. Si entregas piezas cortas y el códec interno te sirve, el dinero rinde mucho más en un monitor de campo y una carta de color.
Resumiendo
El log no es un modo mejor, es un modo con margen, y ese margen solo existe si hay 10 bits detrás, si expones con un instrumento en vez de con el ojo y si en post transformas antes de corregir y corriges antes de estilizar. Cumplidas esas tres, la imagen que sale es sensiblemente mejor que la de un perfil estándar. Incumplida cualquiera de ellas, es peor. Así de binario.
Si vas a invertir, invierte en ese orden: primero una carta de color (149,55 €), después un monitor con herramientas de exposición (170,17 €) y solo al final una cámara nueva. En nuestro blog seguimos desmontando los temas de vídeo uno a uno, y si tienes dudas sobre tu equipo concreto, escríbenos: te decimos qué te falta de verdad y qué no necesitas.
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